SU MAJESTAD, LA AVENIDA COLÓN

Por: Luis Iván Alpuche Escalante.

En muchas ocasiones pasamos tantas veces por un lugar, que no apreciamos su entorno, su paisaje y mucho menos el disfrutarlo.

Mérida es una ciudad llena de rincones mágicos, no sólo en su arquitectura, sino en su ecología, cultura, historia, mitos y leyendas, y lo mejor… a nuestro alcance. Este es uno de ellos.

De la serie por esos rincones de Mérida

Considerada la segunda vía más bella de Mérida, después del Paseo de Montejo, la Avenida Colón, ubicada en la colonia García Ginerés (antes San Cosme), lucha contra el tiempo por mantener el esplendor de sus antiguas casonas de principios del siglo pasado y su paisaje arbolado.

A 101 años de inaugurada esta calle que unió al oriente y poniente de la capital yucateca, aún llena de asombro a propios y extraños que la transitan, admirados de su abundante vegetación, sus antiguas residencias o la transformación de las mismas en lujosos hoteles, planteles educativos, clínicas, oficinas o comercios diversos.

Muchas casonas de esta emblemática vía meridana se encuentran en abandono y acusan ya la factura del tiempo, pues a simple vista dejan ver el deterioro de sus enverjados, ventanales, vestíbulos, terrazas, puertas y adornos, que las distinguían en un pasado no muy remoto.

Lo mismo pasa con sus antiguos jardines cubiertos ayer de flores y hoy muchos de ellos de maleza.

Letreros de “Se renta” o “Se vende” colocados en herrerías y puertas son ejemplo de la migración constante de familias y comercios residentes en los 111 predios de las 15 cuadras por costado que conforman esta avenida, que va de la Glorieta a Miguel Hidalgo, en la avenida Itzaes, al Monumento a Justo Sierra en el Paseo de Montejo.

En un recorrido por este bello rincón meridano se detectaron en toda su extensión 41 casas habitadas, 8 en venta o renta, 10 predios abandonados (sin letreros de venta o renta), 3 baldíos, 22 negocios diversos entre clínicas, oficinas, escuelas, tiendas de conveniencia, despachos y consultorios.

También hay 6 hoteles y tres más en construcción, 2 plazas comerciales, 3 edificios de departamentos y se construyen nuevas residencias como lo anuncia una inmobiliaria.

El Centro Internacional de Congresos y Convenciones, El Instituto Estatal de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales y La Universidad del Sur, tienen sus edificios en esta arteria.

Pero lo que sin duda la distingue son sus 238 árboles que flanquean su arrollo vial, 87 de ellos en la acera derecha si se transita de poniente a oriente y 151 en la izquierda. 

Palma real, maculis, neem, flor de mayo, algarrobo, tulipán africano, palmera kerpis, almendro, lluvia de oro, ficus, balché y palmas de chi’it, son algunos de ellos.

También adornan las aceras y forman túneles de sombra y frescura: guayacán, hule, ramón, tamarindo, amapola, cedro, ceiba y flamboyán, muchos de ellos joyas ecológicas por su edad, forma y especies, como los de amapola y hule. 

En esta zona se encuentra un promedio de 45% de área verde por manzana.

La avenida Colón fue inaugurada el 12 de octubre de 1920 y fue nombrada así en honor al famoso navegante portugués, Cristóbal Colón.

Tiene en el parque de Las Américas su más preciada y reluciente joya, su iluminación y vida contrasta por las noches con la quietud y penumbra de otras partes de la vía a causa de su propio arbolado.

Su fuente maya, su biblioteca y su concha acústica, son postales obligadas de la Emérita castiza.

Especialistas en arquitectura consideran que el 66% de las edificaciones que flanquean la avenida se pueden considerar parte del patrimonio artístico arquitectónico de la ciudad.

La chispa humorística del meridano llevó a bautizar a uno de sus cruces, el ubicado en la confluencia con la Avenida Reforma, como la esquina de “Los tres ladrones” por residir en este espacio, en distintas épocas, tres mandatarios de no muy honestos recuerdos.

Félix Rubio Villanueva, empresario hotelero y ex dirigente turístico indicó que esta avenida empezó a comercializarse a finales de los años 70 del siglo pasado, al derruirse la “Quinta San Jacinto”, con el consentimiento de las autoridades municipales, el INAH y el silencio de los emeritenses, para dar lugar en marzo de 1980 al primer hotel 5 estrellas en Mérida.

El segundo hotel de esta zona fue el Hyatt y luego, a principios de los 90 del siglo pasado un grupo de empresarios compró el predio de lo que fuera el popular Centro Deportivo Bancarios, para integrar su diseño a un hotel con fachada al Paseo de Montejo. 

La zona de hoteles, el parque de Las Américas, las antiguas casonas, los túneles arbolados y los monumentos históricos, conforman un relajado conjunto histórico, ecológico, turístico, deportivo, que se apreciaría mejor con una iluminación más adecuada, arregladas las aceras y arriates y remozadas las fachadas de algunas casonas.

Recorrer la avenida Colón en automóvil es andar en un oasis de sombra y frescura, pero hacerlo a pie o en bicicleta, es disfrutar de un paisaje único por su entorno de antiguas edificaciones y jardines, símbolos de una Mérida que deja ver el esplendor de sus buenas épocas y calidad de vida familiar.

Son estos espacios los que dan identidad a la ciudad y la distinguen de todas las demás del mundo, si los perdemos, Mérida será una más, de las muchas que hay sin pasado y sin historia… y sin turismo.

De mañana, tarde o noche, la Avenida Colón, es un recorrido para disfrutarse. Es todo un legado y patrimonio de la ciudad, del Estado y de México, que debe ser obligación conservar.

Luis Iván Alpuche Escalante

Abril 2021

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